Colocan la primera piedra del nuevo Raquel Payá de Dénia: la ilusión de tener una escuela del siglo XXI y la reflexión de llegar 20 años tarde
Lo de día histórico es un topicazo. Lo que ha vivido hoy la comunidad educativa del colegio de educación especial Raquel Payá de Dénia ha sido el día soñado. Se ha puesto la "primera piedra" de la nueva escuela. Se ha hablado mucho piedras (el alcalde, Vicent Grimalt, ha utilizado la expresión de "picar piedra" para expresar todo lo que ha costado llegar hasta aquí) y Miquel Ivars, el director de esta escuela, ha subrayado que la que de verdad esperan es la última, la que haga finalmente realidad esta escuela anhelada durante tanto tiempo. Los alumnos han enterrado una "cacerola" (no cápsula, sino cacerola) del tiempo y los profesores han plantado un "lledoner". Este árbol expresa la resistencia y sostenibilidad mediterráneas. La "cacerola", un guiño al ciclo de hostelería y cocina que imparte este colegio, contenía, entre otros objetos simbólicos, una pelota de estimulación sensorial, una cinta de los proyectos Erasmus (este centro realiza numerosos intercambios y se empapa de los avances en inclusión y pedagogía de los colegios de vanguardia del norte de Europa) o los planos del nuevo Raquel Payá.
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