Cómo EEUU robó un submarino nuclear soviético a 5.000 metros con una “garra gigante” sin que nadie se diera cuenta
En la década de 1970, un gigantesco barco estadounidense navegaba lentamente por el Pacífico mientras varios buques soviéticos lo vigilaban a pocos metros, tomando fotos y escuchando cada conversación. En cubierta, los marineros hablaban en voz alta sobre rocas del fondo marino y recogían muestras para que todo pareciera rutinario, sin que nadie sospechara que, justo bajo sus pies, se estaba desarrollando una de las operaciones más insólitas de toda la Guerra Fría. Un robo imposible. A finales de los años 60, en plena Guerra Fría, Estados Unidos localizó en secreto el submarino soviético K-129 hundido a más de 5.000 metros de profundidad en el Pacífico, una distancia que convertía cualquier intento de recuperación en algo prácticamente irrealizable. Aun así, el valor estratégico era enorme, ya que el sumergible transportaba misiles nucleares, códigos y tecnología clave que podían inclinar la balanza en un momento de paridad nuclear entre superpotencias. Con ese objetivo en mente, la CIA puso en marcha el Proyecto Azorian, una operación tan ambiciosa que durante años solo un reducido círculo dentro del Gobierno conocía su existencia. En Xataka Ucrania acaba de reinventar el combate
Comparar titulares→1 medios · 1 artículos