He probado el robot aspirador más pequeño del mundo: el Roomba Mini entra por el tamaño, pero la experiencia no va solo de eso
Mi experiencia con el Roomba Mini empezó de una forma bastante poco habitual para un robot aspirador: sin esa impresión de estar ante algo difícil de colocar. Puede parecer un detalle menor, pero no lo es. Desde el momento en que cogí la caja y me la llevé conmigo en el Metro tuve claro que el tamaño iba a ser una parte esencial de esta historia. Luego, al abrirla, esa intuición se convirtió en certeza. El dispositivo no solo es compacto sobre el papel, también lo es en la mano y en el espacio real. Es ligero, fácil de mover y, sobre todo, da la sensación de haber sido diseñado para encajar sin esfuerzo en el día a día. Con el Roomba Mini, "el robot de limpieza más pequeño del mundo", hay una segunda impresión que llega justo después de esa sorpresa inicial, y tiene que ver menos con el tamaño y más con la forma en que iRobot ha querido presentar el producto. El acabado en menta, junto con las otras opciones de color que plantea la marca (negro, blanco o rosa), introduce un punto de personalidad poco frecuente en esta categoría, donde casi todo suele moverse en códigos mucho más neutros. A eso se suma una instalación especialmente fácil: en cuanto lo saco, encuentro un proceso muy
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