Conveniencia condicionada
En la política española actual se repite con frecuencia una idea que, de tanto escucharse, empieza a parecer incuestionable: que determinados partidos están “condenados a entenderse”. Sin embargo, esta afirmación es más discutible de lo que parece. Los acuerdos no son inevitables; son, en realidad, el resultado de una lógica mucho más pragmática: la de la conveniencia condicionada por los resultados electorales. El concepto es sencillo. Los partidos, y en especial los de derechas, no pactan únicamente en función de afinidades ideológicas o de la aritmética parlamentaria, sino también, y a veces sobre todo, en función del coste político que cada acuerdo puede tener entre sus votantes. No se trata solo de sumar, sino de no restar. El caso de la Región de Murcia por poner un ejemplo, resulta especialmente ilustrativo. Ante la dificultad para aprobar los presupuestos, el Partido Socialista ofreció su apoyo al Partido Popular con el objetivo explícito de facilitar la gobernabilidad y, de paso, aislar a Vox. Sobre el papel, la operación tenía lógica institucional: estabilidad, cuentas públicas aprobadas y una mayoría alternativa viable. Sin embargo, la respuesta del PP fue inmediata y ne
Comparar titulares→1 medios · 1 artículos